
Galicia, sin sus fragas de robles (carballos) no sería Galicia.

El frescor de estos árboles, su robustez y majestuosidad… Además de ser el hogar de muchísimos pequeños animales, área de descanso de numerosas aves ¡o incluso de simbiontes! Como los preciosos líquenes.
Además, la sensación de estar debajo de estos árboles, es una sensación de paz y abrigo que sin duda hay que vivirla. Que suerte tenemos de poder disfrutar de ellos.
Pero más allá de su majestuosidad, tienen mucha historia y simbolismo, como te contamos a continuación:
Un árbol sagrado y «el imán de las tormentas»
Para la cultura celta, tan arraigada en las raíces gallegas, el carballo era una entidad sagrada, el rey del bosque y el eje del mundo. Debido a su altura y fortaleza, los celtas creían que era el árbol predilecto de los dioses del trueno y el rayo. Curiosamente, la ciencia avala en parte esta creencia popular: por altura que logran alcanzar y su profundo sistema de raíces con gran carga de humedad, los robles atraen los rayos con frecuencia, actuando de forma natural como pararrayos en las brañas gallegas.
Lo que decíamos, ¿Cómo no nos vamos a sentir protegidos por estos guardianes del bosque?
Madre de los bosques y refugio de biodiversidad
Un solo carballo adulto funciona como un ecosistema completo y autónomo. Pueden vivir cientos de años y se calcula que puede albergar a cientos de especies diferentes de insectos, líquenes, aves y pequeños mamíferos. Una auténtica mini cuidad.
Sus hojas, bellotas y su propia corteza agrietada ofrecen alimento y refugio, siendo el motor de la biodiversidad en los bosques atlánticos gallegos (las conocidas como fragas).
Además, sus preciosas bellotas se pueden transformar en preciosas joyas 😉
Récords de altura
Los robledales gallegos, gracias al clima húmedo y atlántico, favorecen ejemplares de unas dimensiones excepcionales. Un claro ejemplo es A Carballa da Rocha (en Riotorto, Lugo), famosa por ser considerada uno de los robles más altos de España, alcanzando alturas que desafían la gravedad y troncos que obligan a varios adultos a unirse de las manos para poder abrazarlos.
¿Alguna vez has probado a abrazar un carballo centenario? Por mucho que te estires, la sensación de sentirse minúsculo es inevitable.

Aliado ancestral del vino y los barcos
La madera del carballo gallego es densa, extremadamente dura y muy resistente a la putrefacción (incluso bajo condiciones muy adversas). Por esta razón, tradicionalmente fue la madera predilecta para la construcción naval en los astilleros gallegos durante siglos, además de ser la materia prima indispensable para fabricar las barricas donde envejecen los mejores vinos y licores de esta zona de la Península Ibérica.
El cortafuegos natural
Se está investigando y comprobando cada vez más, la importancia de los árboles autóctonos como el roble, como cortafuegos natural.
Las fragas o masas de robles, logran retener una gran cantidad de humedad, compiten por el suelo con otras especies invasoras, lo cual es beneficios para combatir el avance de los incendios. Además, protegen contra el viento, evitando también de esta manera la propagación rápida del fuego.http://¿Pueden los robles ser un cortafuegos natural? – Jardín Botánico de Santa Bárbara
En caso de que un incendio les afecte levemente, tienen una gran capacidad para rebrotar, ya que su corteza es tan gruesa que protege el interior del árbol.
La única “pega” es que tardan en crecer, pero sin duda, merece la pena esperar y darles el tiempo que merecen,
¿Necesitas más razones para admirar a estos majestuosos árboles?
Seguro que me he dejado muchas curiosidades y características, pero solo con estas ya es suficiente para conservarlos y valorarlos como se merecen.
Por supuesto, acorde a esta admiración, todas las joyas de carballo, son recolectadas de manera sostenible: las hojas provienen de ramas rotas o que se van a podar, y en el caso de las bellotas, esperamos a octubre a que empiecen a caer y solo quitamos al tapa, dejando la parte que brota en el bosque para que pueda continuar creando y generando un bosque más profundo.